La semana pasada les conté un poco sobre lo que he estado haciendo ahora con el dinero que gano gracias a Travel... pero no fui lo suficientemente específica.
En casa, mi madre tuvo una caída mala, y se lastimó la rodilla. La pobre estuvo semanas en cama, sometiéndose a distintos tratamientos antiinflamatorios, a terapias con hielo y a masajes, pero ni aún así podía mantenerse en pie por mucho rato, y mucho menos hacer todas las cosas que suele hacer ella en casa. Así que finalmente, tuvimos que llevarla donde un especialista, que nos ordenó una resonancia magnética.
De por sí, la experiencia misma de la resonancia asustó mucho a mi mamá. Estar metida en un aparato de ese tamaño, que hace tanta bulla y manteniéndose inmóvil por casi 40 minutos no es nada fácil, estés o no asustado. Y naturalmente, la cuenta de la bendita resonancia nos asustó a todos en casa. En ese momento di gracias al cielo por la oportunidad que me ha dado, porque con el poco tiempo en el que ya llevo trabajando en Travel, pude tomar la cuenta y decirle a mi mamá que no se preocupe por nada.
Llevamos la resonancia y los resultados donde el traumatólogo que nos las pidió previamente, y él concluyó que el fémur de mi madre tenía un gran desgaste en su cabeza (tiene cabeza?), y que ese desgaste se mostraba en forma de "picos de loro", que mordían y rompían los cartílagos de mi mamá, haciendo imposible que camine correctamente, y que la única solución que él encontraba era una cirugía laparoscópica para pulir la cabeza del hueso, y eliminar esos "picos de loro".
Presupuesto? Naturalmente ahí no pude decir que lo asumía todo. Pero cuando mi papá me abrazó tremendamente por poder ayudarlo a cubrir la mitad, sentí que el cielo se me venía encima.
Gracias Diosito. Gracias.
sábado, 31 de enero de 2009
Mejorando
Etiquetas: apoyo familiar, autoestima, negocio propio, travelone, verano
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